Tag Archives: El Lagarto y la botella

Fábula el lagarto y la botella de Anaga

El lagarto y la botella

CabildodeTenerife 3 comments

Un lagarto que correteaba por el fondo de un barranco en Anaga se tropezó de repente con una botella de plástico verde atrapada bajo una piedra.

¿Qué haces ahí?, le preguntó el lagarto.
– Ya ves, respondió la botella, medio aplastada por esta piedra que casi no me deja respirar…
¿Y cómo llegaste hasta aquí?, inquirió el lagarto, más interesado en el recorrido que había hecho la botella que en su estado…
– Un excursionista. Se bebió todo lo que llevaba dentro y me tiró por la ladera. Estuve dando tumbos hasta llegar al fondo, magullada, reseca y sin el tapón, que se perdió en la bajada.
¡Uf, debió de dolerte!, exclamó el lagarto…
– Sí, admitió la botella verde, pero eso no fue lo peor. A la semana un escarabajo se metió dentro y el pobre casi se muere antes de encontrar la salida. Y luego vinieron las hormigas, entrando y saliendo todo el tiempo para llevarse pequeñas hojitas y otras fruslerías que se habían acomodado en mi fondo; casi me muero de las cosquillas que me hacían.

El lagarto, compungido, seguía con atención el relato de la botella verde.

– El verano fue lo peor. Con el calor creí que iba a derretirme y me daba pánico provocar un incendio porque, a esas alturas, ya me había hecho un montón de amigos pequeños que venían a consolarme o a entretenerme, o, como tú, a escuchar mi triste historia.
¿Y qué vas a hacer?, preguntó el lagarto entristecido.
– No puedo hacer nada. Moriré lentamente aquí, en el fondo del barranco. Seré una escoria que estorba. Vete tú a saber si algún animalillo se me morirá dentro por no poder salir.

Entonces, la botella se puso a llorar desconsoladamente. El lagarto no sabía qué hacer para calmarla y no atinaba a darle ánimos.

– No desesperes, le dijo. A lo mejor alguien te encuentra y te recicla.
¿A mí? ¿Qué se puede hacer con una maltrecha botella verde de plástico?
¡Un bonito cactus!, contestó resuelto el lagarto. Y por primera vez, la botella esbozó una sonrisa con la media boca que no le aplastaba la roca.