El mundo submarino ha cautivado al ser humano desde siempre. Los fotógrafos de naturaleza, tienen en esta disciplina fotográfica todo un aliado para conseguir una toma diferente.

La fotografía submarina, como su propio nombre indica, es la especialidad fotográfica desarrollada para poder realizar fotografías en inmersión. La fotografía subacuática es una modalidad muy practicada en el buceo deportivo y en el estudio de la biología marina. Dicha disciplina tiene especialidad competitiva en la toma de imágenes subacuáticas, celebrándose, en el caso de Canarias, concursos de gran prestigio a nivel mundial.
Esta modalidad se ha declarado por determinados organismos como una alternativa competitiva y “eco-amigable” a la tradicional pesca recreativa, ya que las afecciones al medio marino son prácticamente nulas.
Pero más allá de su valor estético la fotografía submarina es la mejor o incluso la única opción que tienen los científicos para documentar sus descubrimientos en ambientes marinos. Se trata, pues, de una especialidad fotográfica muy utilizada por diferentes ciencias entre las que cabe mencionar: arqueología subacuática, biología marina o de aguas continentales, ecología u oceanografía.

 

La fotografía submarina no deja de ser un campo minoritario, y hay dos razones obvias. La primera es la dificultad inherente a una práctica de riesgo como es el buceo, aunque se suele decir que es el deporte de riesgo más seguro que existe. La segunda es el material, pues los accesorios que necesitaremos para sumergirnos en el agua nos pueden llegar a costar más dinero que nuestro equipo fotográfico.

En general, y salvo que tengáis unos niveles de exigencia altísimos, suele ser mejor recurrir a cámaras compactas de alta gama. La proliferación de las EVIL, han traído un soplo de aire fresco a esta disciplina a través de cámaras cada vez más compactas pero con mayor control del ruido. Pero ojo, si queréis aprovechar al máximo la fotografía (sobre todo de fauna en movimiento), debéis aseguraros de que disponga de opción de AF continuo.

También es importante que lleve un flash acoplado. Es deseable que disponga de un rango focal aceptable para todo tipo de situaciones.

La elección de la caja estanca debemos hacerla en el momento de comprar la cámara, pues no existen cajas para todos los modelos. Existen dos variedades: las metálicas, más resistentes, completas y orientadas al entorno profesional y las de policarbonato, más voluminosas, más baratas y disponibles para más modelos de cámara.

También será necesario llevar a cabo un mantenimiento. Cualquier mínima fuga de agua podría echar a perder nuestro equipo, sobre todo a profundidades a las que la presión aceleraría la inundación del compartimento estanco. Antes y después de cada inmersión hay que limpiar y lubricar bien las juntas. Y jamás hay que abrirla mientras está húmeda: mejor espera a llegar a casa.

Existen más factores a tener en cuenta, pero para empezar con la actividad, es necesario.

juanmy