Monthly Archives:Diciembre 2015

La Educación Ambiental

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Es cada vez más evidente que es necesario sensibilizar a la comunidad educativa para que adquieran una conciencia ambiental y una conducta ética y responsable hacia el entorno.

La unidad de Educación Ambiental, ofrece a los educadores, diferentes programas para tratar temáticas más específicas:

 

Aula en la Naturaleza Barranco de la Arena

Forma parte de una serie de programas educativos ambientales gratuitos, que tratan diferentes temáticas y pretenden servir de complemento a los proyectos educativos curriculares y programaciones de aula en el marco del sector docente, o en proyectos, programas y actividades educativo-ambientales planificados por otros sectores sociales.

Este programa, dedicado a facilitar y potenciar la Educación Ambiental en el Archipiélago, dispone de un equipamiento en medio del Parque Natural de la Corona Forestal a disposición de cualquier educador o educadora que quiera experimentar e innovar en el campo de la Educación Ambiental, con su grupo.

Se ofrece desde enero hasta final de junio, un mínimo de tres días (dos noches), y un máximo de cinco (cuatro noches), a grupos organizados y legalmente constituidos, con un máximo de treinta y dos componentes, incluidos dos educadoras o educadores como mínimo.

El Aula en la naturaleza Barranco de la Arena, cuenta con material didáctico propio y dispone de todo lo necesario para proporcionar a sus usuarios cierta comodidad. Los educadores y educadoras participantes contarán además con asesoramiento educativo durante todo el proceso.

Con el monte no me descuido

Forma parte de una serie de programas educativos ambientales gratuitos, que tratan diferentes temáticas y pretenden servir de complemento a los proyectos educativos curriculares y programaciones de aula en el marco del sector docente, o en proyectos, programas y actividades educativo-ambientales planificados por otros sectores sociales.

“Con el monte no me descuido” está dirigido a centros escolares, teniendo preferencia los que se encuentran en zonas de alto riesgo de incendios o su zonas de influencia, así como los que están próximos a monte (ver Anexo II normas de funcionamiento).

Su finalidad es sensibilizar a los escolares sobre la importancia que tiene nuestro comportamiento y nuestra colaboración en la prevención de los incendios forestales.

El programa educativo se desarrolla a través de una serie de recursos educativos de préstamo (exposición y guías didácticas) que trabajan previamente los docentes con el alumnado, y la posterior visita de medios y personal del operativo BRIFOR (Brigadas Forestales) del Cabildo de Tenerife al centro educativo.

Visitas didácticas a la Tahonilla

Forman parte de una serie de programas educativos ambientales gratuitos, que tratan diferentes temáticas, y pretenden servir de complemento a los proyectos educativos curriculares y programaciones de aula, en el marco del sector docente, o en proyectos, programas y actividades educativo-ambientales planificados por otros sectores sociales.

Su finalidad es dar a conocer la labor que desarrolla el Centro Ambiental de La Tahonilla, desde hace más de medio siglo, para la conservación de la biodiversidad insular.

Están dirigidas a los centros escolares de toda la isla, al alumnado de 5ª y 6ª de primaria, secundaria y bachiller y se desarrollan durante los meses de marzo, abril y mayo. Consiste en una visita guiada, participativa y con marcado carácter educativo, por las instalaciones del Vivero de Plantas Autóctonas y del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Tahonilla.

La vida desbaratada

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El viento soplaba implacable esa mañana cuando Esteban conducía el

coche hacia su trabajo. Iba concentrado, pensando más en la agenda

de reuniones que le aguardaba en cuanto entrara en la oficina que en

la carretera por donde circulaba a más de cien kilómetros por hora.

De repente, algo llamó su atención y de forma instintiva pisó el freno.

Un periódico deslavazado corría por la mediana de la autopista con

las hojas sueltas, arremolinándose unas sobre otras, separándose

para volverse a juntar. Sin orden ni criterio, rota ya la paginación y

falto de grapas que impidieran esa anarquía que ahora rodaba por la

carretera.

Las noticias de la portada se escondían dentro de las de deportes

que, a su vez, luchaban a brazo partido con las de información

política, las de cultura y los anuncios por palabras… El remolino

resultaba vistoso y colorido porque la noche anterior había sido

coronada la reina del Carnaval y las plumas, la brillantina, los

volantes y el confeti se habían apoderado de las páginas de los

diarios y Esteban desvió su mirada hacia los papeles impresos tirados

donde no debían…

Las páginas de sucesos andaban rezagadas del remolino de papel

impreso, quizás porque los muertos ya no tienen prisa porque no van

a ninguna parte. Esteban tampoco llegó a la oficina y se estrelló en la

curva junto a la que el periódico se había desbaratado y desbarató su

vida.periodico

colillas montes tenerife fabula

La tragedia de la colilla

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Primero oyeron la ráfaga del coche, que pasó a toda velocidad pegado al arcén de la autopista. Luego, el chasquido. Siempre se oía el mismo chasquido antes de que, por efecto de la velocidad y el impacto contra el asfalto, una nueva colilla terminara junto a ellas.

Siempre llegaban igual. Mareadas, doloridas y chamuscadas. Algunas, incluso, aún humeantes. A estas alturas ya había más de 200 colillas arremolinadas tras el arcén, bajo uno de los puentes, en un recoveco contra el que las empujaba el viento. Ahí quedaban sin fuerzas ni punto de apoyo para seguir rodando…

Su mayor entretenimiento, al oír el chasquido, era aportar si sería de tabaco negro o rubio. O de liar, en los últimos meses, que la crisis había hecho estragos hasta en los fumadores empedernidos. Pero la nueva colilla venía dicharachera, con ganas de hablar y de preguntarles una obviedad: ¿cómo habían llegado allí?

Al cabo de quince minutos ya sabía de su aburrida existencia, de las apuestas por la llegada de una nueva colilla y de que lo más que les aterraba era la llegada del invierno y las lluvias, que terminaría por desbaratarlas y arrojarlas a la ladera del barranco.

¡Eso no es nada!, dijo con osadía la colilla recién llegada. Según contaban en el cartón donde vivía, una de mis bisabuelas se despidió a lo grande.

¡Cuenta, cuenta!, le dijeron las demás al unísono. Por fin una historia nueva.

Pues bien, según contaban, mi bisabuela iba en un coche por La Orotava, ya que los que fumaban eran muy de salir los domingos a comer por el Norte. Ese día, a la vuelta de la comida y en una curva cerrada, su Fumadora arrojó a mi bisabuela por la ventanilla. Hizo como yo, dio dos tumbos en el asfalto, pero tuvo la suerte de rodar hacía unos matorrales y prenderlos para no pasar frío por la noche…

¿Y lo consiguió?, preguntaron ansiosas las colillas de la autopista.

¡Vaya si lo consiguió!, respondió la nueva. Ardió medio monte. Claro que al final quedó calcinada, como los arbustos, los lagartos, los insectos, los pájaros y los árboles a los que llegó el fuego. En mi familia es como una heroína. Pero me temo que nosotras –recapituló con tristeza- nos vamos a morir de asco aquí, junto a la autopista, hasta que la lluvia nos arrastre barranco abajo…